Mitos y realidades de la fisioterapia
- Gustavo Sotelo

- 24 may 2022
- 2 Min. de lectura
¿Debemos acudir al médico obligatoriamente antes de visitar a nuestro fisioterapeuta de confianza?, ¿duelen mucho las sesiones?, ¿cualquiera puede acudir al fisio, o es solo para deportistas profesionales?
Muchos son los falsos mitos sobre la fisioterapia y los fisioterapeutas, pero ¿conoces realmente toda la verdad? Si no es así, ¡no te preocupes! Te mostraremos los mitos y realidades de la fisioterapia para poder acercarte un poco más a la realidad de este mundo.

1. La fisioterapia es únicamente para deportistas
Es cierto que la fisioterapia es un arma muy importante para los deportistas, pero no por eso es un ámbito exclusivo de ellos. La fisioterapia te puede ayudar en problemas tan comunes del día a día como una tortícolis, un esguince, una tendinitis. Patologías que por desgracia seguro que has padecido o que conoces por alguien de tu entorno cercano. La fisioterapia orientada al ámbito deportivo avanza cada día más para mejorar la calidad de los tratamientos y para que las recuperaciones sean lo más efectivas en el mínimo tiempo.
2. La fisioterapia duele
La fisioterapia no tiene que doler por norma general. Es cierto, que al trabajar una zona que está más tensa o contracturada puede molestar al manipular ese músculo, pero el fisioterapeuta debe adaptarse siempre a la tolerancia del paciente y de la patología con la que esté tratando. No emplearemos la misma intensidad en una persona joven y sin ninguna patología previa que en una persona mayor con osteoporosis. Por eso es tan importante siempre acudir a personal con formación sanitaria. Ya que intentarán adaptar las mejores técnicas disponibles para esa patología a cada caso particular. Conociendo las contraindicaciones que puede tener la patología previa que padezca ese paciente para así evitar empeorar esa lesión.
3. La fisioterapia es sólo para lesiones y accidentes.
Los fisioterapeutas hacen mucho más que estirar o fortalecer los músculos débiles después de una lesión o cirugía. Son expertos en evaluar y diagnosticar posibles problemas antes de que deriven en lesiones más graves o afecciones incapacitantes, desde el síndrome del túnel carpiano y el hombro congelado, hasta los dolores de cabeza crónicos y el dolor lumbar, por nombrar algunos.
4. Los huesos tienen que crujir para colocarse en su sitio
Hay muchas personas que piensan que sus huesos necesitan crujir para colocarse en su sitio. Lo que ocurre es que las técnicas de manipulación hacen crujir los huesos por la liberación de burbujas de gas que se forman entre las articulaciones. A día de hoy no hay pruebas de que pueda causar problemas en las articulaciones a largo plazo.
5. El médico es el que nos deriva al fisioterapeuta
No es del todo cierto, ya que para ciertas dolencias como puede ser un dolor agudo de espalda o tortícolis no es obligatorio que se deba acudir primero a la consulta del médico para que este nos derive al fisioterapeuta. Además, cabe destacar que todos los tratamientos fisioterapéuticos se fundamentan en el Diagnóstico Fisioterapéutico con el objetivo de determinar el origen de la afección que presenta el paciente. Pero, es recomendable que nuestro médico conozca nuestro historial para que en determinadas ocasiones, si la patología lo requiere pueda derivarnos al fisioterapeuta.



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